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Han pasado diez años desde los ataques del 11 de septiembre y su resultado son guerras sin fin (Irak, Afganistán, Pakistán, Libia, Yemen, Somalia, entre otras), junto con más poder del Ejecutivo.

La respuesta del gobierno al ataque del 11-S al calificarlo de “acto de guerra” y no criminal cambió el panorama interno y externo, con lo cual el gobierno asumió poderes mucho más extensos de los que tenía para perseguir y detener a gente en el extranjero como también promover el espionaje doméstico, todo como si fuera una guerra
Entre las primeras medidas tras después del 11-S estuvieron las redadas masivas de musulmanes no ciudadanos dentro del país, con gente golpeada y tratada como si fueran terroristas. Luego el gobierno ordenó el registro de todos los hombres musulmanes de entre 18 y 25 años de edad originarios primero de nueve países y después de 19. La mayoría de los musulmanes no ciudadanos fueron deportados, lo que continúa con los inmigrantes latinos indocumentados
Después del 11-S el Congreso actuó hombro con hombro con el presidente. La Ley patriota fue aprobada y firmada por Bush 45 días después, el 26 de octubre de 2001. El progreso legislativo sacó provecho de un período de histeria para otorgar poderes incontrolados al ejecutivo pero creó, al hacerlo, graves amenazas para las libertades civiles. Una de ellas, la erosión de la Quinta y Catorce Enmiendas de debido proceso, al permitir detenciones indefinidas de inmigrantes indocumentados
En los últimos 12 años el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) realizó 2 millones de traslados a centros de detención “remotos” a los inmigrantes arrestados que afrontan procesos de deportación, lo cual “aparta de sus derechos” a los detenidos porque se les “dificulta extremadamente” el acceso a sus abogados y pruebas, denunció Human Rights Watch
La Ley también crea el crimen federal del “terrorismo interior” que amplía la definición y se aplica a ciudadanos de EE.UU. así como a extranjeros. Declara que las violaciones penales de la ley son consideradas actos de terrorismo interior si apuntan a “influencias (la política gubernamental) mediante la intimidación o la coerción (o) intimidan o coercen a una población civil.” Mediante esta definición, manifestaciones contra la guerra o por la justicia global, el activismo ecologista, la desobediencia civil y el disenso de todo tipo pueden ser llamados “terrorismo interior.”
La Ley Patriota sólo fue el comienzo. Después siguió la Ley de Seguridad Interna (HSA) del 25 de noviembre de 2002, una arrolladora ley antiterrorista. Creó el Departamento de Seguridad Interior (DHS) combinando bajo esta nueva autoridad a agencias gubernamentales previamente separadas para prepararse para, prevenir y reaccionar ante emergencias interiores y dar al gobierno federales amplios poderes nuevos para proteger a la nación dentro y fuera de sus fronteras.
Es crucial comprender que esta directiva combinada da al presidente y al Departamento de Seguridad Interna poderes sin precedentes, libres de limitaciones constitucionales.
Bajo el uso de las Directivas Presidenciales de Seguridad Nacional (NSPD-51) el presidente puede declarar una “emergencia nacional” y declarar la ley marcial sin aprobación del Congreso
Otra manera que tiene el presidente de determinar la política nacional en estos tiempos son las Órdenes Ejecutivas (EOs), que les permite gobernar el país desde la Casa Blanca y prescindir de diferentes órganos encabezados por funcionarios que cuentan con el aval del Congreso.
George W Bush firmó más de 250 Órdenes Ejecutivas, y agregó docenas de “signing statements” [Interpretaciones de la ley] a cientos de cláusulas legales a pesar de que nada en la Constitución autoriza esta práctica
La concentración de poder que Bush consiguió a costa del Congreso, los tribunales, los Estados, es la consolidación, cuando no la expansión, de los poderes presidenciales, y la conformación de un legado que quedó a disposición de presidentes futuros, por ejemplo, Obama entra en guerra en Libia sin autorización del Congreso.
¡Sin embargo se negó a emitir una orden ejecutiva para detener “la ruptura sistemática de las familias de inmigrantes” con las deportaciones!
Obama ha continuado casi con todo lo impulsado por Bush, tal vez con la excepción de la tortura extrema.
El 26 de mayo de 2009 Obama extendió tres de las más controvertidas cláusulas de la Ley Patriótica. Las disposiciones permiten a las autoridades realizar escuchas telefónicas y detener a extranjeros sospechosos de ser “terroristas solitarios”, además está el denominado “estatuto del apoyo material”, que tipifica como delito el suministro de tal “apoyo” a terroristas, definido como bienes, servicios o asesoramiento tangibles o intangibles.
Esta cláusula ha permitido acusar a colaboradores de buena fe de organizaciones caritativas y humanitarias, y ha servido de ‘inspiración’ al estado de Alabama para su ley antimigratoria “más cruel”. La ley HB56 criminaliza casi toda actividad de inmigrantes indocumentados, pero también a cualquiera que los asista. Tipifica como delito transportar, emplear, ofrecer o alquilar vivienda o asistir de cualquier manera (incluyendo dar albergue) a un indocumentado.
Obama, a pesar de sus promesas de acabar con las prácticas ilegales, hoy sigue teniendo a unos 170 detenidos en Guantánamo y en otros centros de detención del país
Han pasado diez años del 11-S y la sangre no deja de correr.

Alberto Ampuero es periodista de Riverside, California.

Fuente: Argenpress.info

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Will Allen, fotógrafo profesional y ex empleado de la Casa Blanca, señala que el material que tiene sobre extraterrestres y Ovnis no es revelado ya que de serlo desestabilizaría a la sociedad.

Una noticia ha estado circulando la UFOweb, sobre un experto en fotografía que tiene imágenes clasificadas sobre diversos Ovnis y extraterrestres en el Capitolio de Estados Unidos, las cuales al parecer no son reveladas al público porque desestabilizarían a la sociedad por su alto impacto. Allen, habla en nombre de John Podesta, quien fuera jefe de gabinete de la Casa Blanca y ha aparecido en los congresos de exopolítica, hablando sobre la necesidad de dar a conocer la presencia extraterrestre, el llamado “disclosure” (según la mitopoética de la ufología el 2010 es el año en el que hacemos contacto). Es difícil decir si es una nueva táctica de desinformación o su información es sólida. Aquí el sitio de Will Allen UFO DC . La información siguiente vía Señales de los Tiempos:

Wilbur “Will” Allen, un ex-empleado de la Casa Blanca y ingeniero de Air Force One en los gobiernos de Ronald Reagan, George HW Bush, y Bill Clinton, ha declarado que Everett Bellamy (Auxiliar Superior Decano de la Facultad de Derecho de Georgetown), en nombre de John Podestá, quien es miembro de la facultad a tiempo completo en Georgetown, un antiguo jefe de gabinete del presidente Bill Clinton (1998-2001) y Co-presidente del Equipo de Transición de Obama (2008/09), dijo que los frecuentes vuelos y aterrizajes de ovnis y extraterrestres en el Capitolio de los EE.UU. que el Sr. Allen pudo documentar fotográficamente con equipamiento de alta definición podrían, si se hace público, “desestabilizar a la sociedad”, e instó a Allen de renunciar a su actividad que documentan esos vuelos y aterrizajes de OVNI y ET.

Irónicamente, en una conferencia de prensa de 14 de noviembre 2007 en el Club Nacional de Prensa, el propio John Podestá hizo llamada para un examen público del fenómeno OVNI, declarando: “Es la ley.”

Allen es un fotógrafo profesional que se formó en fotografía y análisis fotográfico en un laboratorio de cine de la CIA y ha producido la fotografía para las principales compañías cinematográficas, como Warner Brothers y sellos como DefJam.

Las declaraciones del Sr. Allen se hacen en una entrevista de radio en exclusiva con el periodista Alfred Lambremont Webre en ExopoliticsRadio.org.

El Sr. Allen hizo fotografías de OVNIS sobrevolando y aterrizando en el techo del Capitolio de los EE.UU. el 16 de julio 2002, exactamente 50 años desde el 16 de julio de 1952, cuando OVNIs hiperdimensionales y similares también fueron fotografiados en el Capitolio de los EE.UU. fotografías históricas de Allen del 16 de julio 2002 este evento junto con avistamientos de ovnis y aterrizajes de EE.UU. los edificios del Senado, y el Monumento a Washington se establecen una presentación con diapositivas en el artículo siguiente.

En su entrevista en profundidad en Exopolítica Radio, el Sr. Allen, quien creció en bases militares de EE.UU. y ahora reside en Washington, DC, revela que a los cinco años fue visitado por un grupo de “cuatro o cinco extraterrestres grises en los trajes espaciales de plata” que le implantaron un dispositivo. Ese dispositivo de implante no se detecto durante todo los años de su servicio militar y en la Casa Blanca. Ahora el dispositivo de implante le da señales que se vaya a lugares específicos en Washington, DC, donde se le instruye que tome fotografías del personal y de naves extraterrestres que entran el espacio aéreo restringido P-51 alrededor del Capitolio Hill por portales hiperdimensionales a velocidades extremadamente altas. El Sr. Allen, quien ha informado a la Policía del Capitolio de los EE.UU. de algunos de estos desembarques de OVNIs y ET, afirma que la policía le dijo que sus fotografías confirman aterrizajes de OVNI que sus funcionarios también están encontrando.

Allen cree que sus fotografías, que son de alta calidad científica, dan prueba de que la misma civilización inteligente hiperdimensional esta detrás de los sobrevuelos y aterrizajes de 16 de julio 1952 y de 16 de julio 2002 en el Capitolio de los EE.UU. Estos sobrevuelos de OVNI y ET continúan en el presente. Allen afirma que la civilización que se comunica con él y dirige su documentación fotográfica de los desembarques OVNI a hipervelocidad en el Capitolio de EE.UU. son “grises y humanos híbridos.”

Fuente: Foro Red Jedi

El presidente de EEUU, Barack Obama, ha hecho pública su esperanza de que los iraníes puedan expresarse libremente como hicieron los egipcios en las últimas semanas. E incluso les animó a tener la misma“valentía”.

En una rueda de prensa, Obama consideró “irónico” que mientras el régimen iraní ha aplaudido las manifestaciones en Egipto que consiguieron la renuncia del presidente Hosni Mubarak, “encarcele y golpee a quienes tratan de expresarse” libremente.

“Espero que sigamos viendo al pueblo de Irán manifestar con coraje su sed de libertad y su deseo de tener un gobierno representativo”, apuntó Obama.

El mandatario confirmó su apoyo a las reformas políticas en el mundo árabe, pero pidió que los cambios sean completamente democráticos y no deriven, en caso alguno, en el caos y la violencia.

Obama apuntó que los gobiernos de Oriente Próximo tienen que “empezar a darse cuenta” de que en toda la región hay hambre de cambio y que “una nueva generación de jóvenes busca mejores oportunidades”.

Para lograr la estabilidad en la región es necesario que sus habitantes “sientan que cuentan con un camino que les permita alcanzar unaeducación, alimentar a sus familias, tener oportunidades“, añadió, en momentos en los que las protestas se extienden a otros países de la zona como Yemen, Argelia o Bahrein.

Y sentenció: “No se puede mantener el poder a cierto nivel en ninguna sociedad sin contar con el pueblo”.

Fuente: El Mundo

 

El discurso de Sheij Imran Hossein, pone en evidencia las intenciones sionistas sobre Medio Oriente y el petróleo de la zona con el apoyo de EEUU. A su vez declara que la famosa cadena Al-jazeera no hace más que servir consciente o no, a los fines sionistas. Sus comentarios, que se equivoca en un par de detalles, es porque increiblemente, a pesar de parecer actual, fue realizado en el año 2003.

Porque EEUU teme a la democracia árabe.

Un “cambio verdadero en el que podamos creer” (versión egipcia) significa no sólo librarse de 30 años de dictadura, sino también de su torturador en jefe, quien casualmente ha sido hasta ahora un interlocutor clave de Washington, Tel Aviv y las capitales europeas y un exponente esencial de un régimen íntegramente podrido, dependiente de la explotación implacable de sus propios ciudadanos y beneficiario de la ayuda de EE.UU. para promover programas por los que nadie votaría en el mundo árabe.

La “transición ordenada” también podría considerarse un horrendo eufemismo para abstenerse de intervenir, algo muy diferente de un llamado explícito a favor de la democracia. La Casa Blanca se ha deshecho en una sucesión de galimatías descoloridos con la que trata de rescatar el concepto. Pero el hecho es que tal como el Faraón Mubarak es un esclavo de la política exterior estadounidense, el presidente de EE.UU. Barack Obama está limitado por imperativos geopolíticos y enormes intereses corporativos que ni puede soñar con contrariar.

Un curso acelerado sobre ‘estabilidad’

Para ir al grano: todo tiene que ver con el petróleo e Israel. Es la esencia de la política exterior de Washington durante las últimas seis décadas en lo que se refiere a Medio Oriente, los árabes y el mundo musulmán en general. Esto ha implicado que se mime a un surtido de dictadores y diversas autocracias y se hayan salpicado sus países de bases militares. Un ejemplo crucial es la historia de cómo la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) derribó la democracia en Irán en 1953 [1]. Desde el punto de vista geoestratégico, la palabra clave para este estado de cosas es “estabilidad”.

Egipto representa un papel estratégico muy especial. Es como el propio Obama describió el valor estratégico de Hosni Mubarak y su régimen cuando fue a El Cairo en junio de 2009 para presentar su mensaje de libertad al mundo árabe: “Ha sido un aliado incondicional en muchos sentidos para EE.UU. Ha mantenido la paz con Israel, algo muy difícil de hacer en esa región.”

Por lo tanto, como uno de los pilares de la “paz fría” con Israel, Egipto es un paradigma. Es un fenómeno bipartidista, en términos estadounidenses: republicanos y demócratas lo ven de la misma manera. Existe el Canal de Suez, por el cual fluyen 1,8 millones de barriles de crudo diarios. Pero ser “socio de Israel” en los acuerdos de Camp David de 1979 es lo que explica los miles de millones de dólares entregados profusamente a los militares egipcios y las tres décadas de apoyo incondicional a la corrupta dictadura militar de Mubarak (y sin lugar a dudas, la implicación de EE.UU. en esa vasta tienda de horrores está toda documentada en las cajas fuertes del régimen). Por una pista paralela, la “estabilidad” también se traduce en una detestable calidad de vida para casi la totalidad de los egipcios; los derechos democráticos de las poblaciones locales son siempre secundarios ante las consideraciones geoestratégicas.

Se ha hipnotizado a la opinión pública occidental con el statu quo geoestratégico dominante en Medio Oriente, es decir el eje Washington/Tel Aviv, para que acepte el mito de que democracia árabe equivale a fundamentalismo islámico, haciendo caso omiso de cómo todos los intentos de rebelión popular en el mundeo árabe han sido aplastados durante las últimas décadas. El gobierno israelí va más allá de esa ecuación: para Tel Aviv el fundamentalismo islámico equivale a terrorismo, por lo tanto, democracia árabe = terrorismo. En este marco, el mubarakismo es más que nunca un aliado esencial.

Yo o el caos

Sin embargo, el hecho de que el anterior presidente Anwar Sadat haya llegado a un acuerdo con Israel en 1979 a cambio de preciosos regalos de EE.UU. -un sistema perpetuado bajo Mubarak- no significa que Egipto e Israel se amen apasionadamente.

Por ejemplo, la televisión estatal egipcia difunde insistentemente la mentira flagrante sobre espías israelíes en las calles de El Cairo, disfrazados de periodistas occidentales; eso llevó a aterradores ataques concertados no sólo contra periodistas extranjeros sino contra egipcios que trabajan con ellos. Y, aunque no lo creáis, el mubarakismo ha tenido el descaro de incluir al Mossad israelí, junto con EE.UU., más Irán, Hizbulá y Hamás como co-participantes en una inmensa conspiración para derrocarlo.

Esto sucede mientras en realidad fue el Jihad Amn-Ad-Dawlah (“Aparato de Seguridad del Estado”) – la más siniestra de las agencias de seguridad del Estado, una unidad de contraterrorismo con vínculos extremadamente estrechos con la CIA, el FBI y el Mossad- el que lanzó a sus escuadrones de matones financiados por los compinches multimillonarios de Gamal, el hijo de Mubarak (quien después de todo no ha huido a Londres), a atacar a manifestantes y medios extranjeros por igual.

Para complementar la perversidad, Mubarak pasa a decir que “está harto” y que quiere irse pero no puede, porque de otra manera habrá caos – el caos provocado por los matones del propio gobierno; mientras tanto su número dos, Suleiman, culpa a la Hermandad Musulmana por los “disturbios”.

Tanto como la revolución amenaza la supervivencia política de toda una clase gobernante en Egipto -incluida la actual junta militar de Suleiman, del primer ministro Ahmed Shafiq, del ministro de defensa mariscal de campo Mohamed Tantawi y del teniente general Sami Annan, jefe del estado mayor del ejército- los nuevos jóvenes protagonistas, porque representan una expresión de comunidades locales, no son manipulados por potencias extranjeras. Son protagonistas nuevos, más autónomos, pero imprevisibles, más dignos. Otro factor para hacer tambalear al mito de la “estabilidad” de EE.UU.

Lo que es más extraordinario es que estos nuevos protagonistas que emergen en el Magreb, el Mashreq y en Medio Oriente colisionan directamente con la obsesión israelí de mantener el status quo extremadamente desequilibrado (que incluye el genocidio a cámara lenta de Palestina), provocan un importante choque estratégico entre los intereses de EE.UU. e Israel.

El gobierno de Obama ha comprendido que el aspecto absolutamente crucial que debe ser resuelto es la tragedia palestina. Ahora ese gobierno es absolutamente impotente para encarar a un Israel bajo la aguda paranoia de estar rodeado de fuerzas “hostiles”: Hizbulá en el Líbano, Hamás en Gaza, y una Turquía ligeramente islamista cada vez más firme, un Irán “nuclear”, un Egipto dominado por la Hermandad Musulmana…

La verdad os hará libres – tal vez

“Pero tengo una firme convicción de que todas las personas anhelan determinadas cosas: la capacidad de pensar y tener voz en cómo se rige su destino; la confianza en el imperio de la ley y la igualdad de administración de justicia; que el gobierno que sea transparente; y que no se robe a la gente la libertad de elegir cómo vivir. Estos no son sólo las ideas de América, son los derechos humanos. Y es por eso que vamos a apoyarlos en todo el mundo.”

Esto fue Obama en El Cairo en 2009. ¿Apoya realmente EE.UU. estos derechos ahora cuando los egipcios están dispuestos a morir por ellos?

Tanto como Obama fue a El Cairo a “vender” el caso por la democracia (y se puede decir que tuvo éxito), se podría apostar a que el establishment de Washington hará todo lo que pueda por tratar de “controlar los daños” en elecciones realmente democráticas en Egipto. Los mercados financieros y los políticos maquiavélicos (y no siquiera consideramos a los derechistas rabiosos) prácticamente imploran por que la Hermandad se convierta en una realidad alternativa para poder legitimar por fin el concepto de una dictadura militar egipcia eterna.

No ven que los verdaderos protagonistas en Egipto, las masas urbanas, de clase media – la gente que protesta pacíficamente en la Plaza Tahrir – saben perfectamente que el Islam fundamentalista no es la solución.

Las dos principales organizaciones de masas en Egipto son la Hermandad y la iglesia cristiana copta – perseguidas ambas por el régimen de Mubarak. Pero son los nuevos movimientos los que serán cruciales en el futuro, como ser los jóvenes activistas de 6 de Abril, asociaciones de trabajadores de oficinas y fábricas, así como el Nuevo Partido Wafd, un renacimiento del partido que dominó Egipto de los años veinte a los cincuenta, cuando el país tenía verdaderas elecciones parlamentarias y verdaderos primeros ministros.

Es difícil que la Hermandad obtenga más de un 30% de los votos en una elección libre y limpia (y cree firmemente en la democracia parlamentaria). No es hegemónica, y definitivamente no es la cara del nuevo Egipto. De hecho hay una fuerte posibilidad de que se desarrolle hasta ser algo similar al AKP (Partido de Justicia y Desarrollo) en Turquía. Además, según un reciente sondeo Pew, un 59% de los egipcios quiere una democracia parlamentaria, y un 60% se opone al extremismo religioso.

Egipto gana dinero esencialmente con el turismo, los aranceles en el Canal de Suez, las exportaciones de manufacturas y productos agrícolas, y con la ayuda (sobre todo militar) como ser los 1.500 millones de dólares anuales de EE.UU. La importación de granos es indispensable (motivo por el cual aumentan los precios de los alimentos, uno de los motivos esenciales para las protestas). Todo esto significa una dependencia del mundo exterior. El souk (bazar), con una gran comunidad cristiana copta, depende totalmente de turistas extranjeros.

Es justo imaginar que un gobierno democrático verdaderamente representativo abriría inevitablemente la frontera con Gaza y liberaría de facto a cientos de miles de palestinos. Y que esos palestinos, apoyados plenamente por sus vecinos en Egipto, el Líbano y Siria en la lucha por sus derechos legítimos, pondrían cabeza abajo la “estabilidad” de la región.

De modo que todo lleva a lo viejo. Para Washington bipartidista, hay “buenas” democracias (las que sirven los intereses estratégicos de EE.UU.) y democracias “malas” que votan “erróneamente” (como en Gaza, o en un futuro Egipto, contra los intereses estadounidenses).

Es el secreto sucio de la “transición ordenada” en Egipto – que implica que Washington sólo condena suavemente la sangrienta ola de represión del mubarakismo contra los manifestantes y los medios internacionales. Es considerada aceptable – mientras la dictadura militar se mantenga en el poder y se mantenga el frígido status quo. Además, el sacrosanto Israel salió con elogios para Mubarak; todo esto también significa que Tel Aviv hará todo por “vetar” a Mohamed ElBaradei como líder de la oposición.

¿Está hablando conmigo?

Después de todo Washington compró a Egipto y su ejército. Suleiman trabaja para Washington, no para El Cairo. Es otro significado de “estabilidad”.

En realidad, a Washington nunca le preocupó la ley marcial en Egipto, la represión de las demandas sindicales, los abusos de los derechos humanos, para no mencionar el alto desempleo entre los jóvenes y graduados de las universidades que apenas sobreviven bajo un sistema de mega-corrupción. Durante años, la “estabilidad” mató literalmente a un Nilo de activistas sindicales, jóvenes idealistas, trabajadores por los derechos humanos y demócratas progresistas.

En un mundo sano -y si Obama tuviera la voluntad- la Casa Blanca respaldaría incondicionalmente el poder popular. Se podría imaginar, en términos de mejorar la imagen de EE.UU., que sería un éxito impresionante.

Para comenzar, borraría instantáneamente la percepción en la calle árabe de que la reacción al estilo de Frankenstein de Mubarak -ignorando totalmente a Obama- muestra cómo el dictador cree que puede salirse con la suya. Un ejemplo más de la irrelevancia de EE.UU. en Medio Oriente – la cola que menea al perro.

El desvergonzadamente presumido Mubarak debe haber pensado: ¿Si el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu puede humillar públicamente a Obama, por qué no lo voy a hacer yo?

La calle árabe es muy consciente de cómo el sistema de Mubarak fue sobornado para enviar gas natural a Israel a precios ridículos; cómo impone el bloqueo contra los civiles en Gaza; y cómo, sobornado por EE.UU., actúa como el gorila de Israel. Netanyahu roba tierra palestina o mata de hambre a Gaza, y Mubarak usa miles de millones de dólares de ayuda militar estadounidense para aplastar el poder popular – la calle árabe sabe que estos hechos son apoyados por Washington. Y luego derechistas despistados en EE.UU. se quejan y preguntan “¿por qué nos odian?”

Si Obama dijera a Mubarak que “ahora” quiere decir “ahora” -incluyendo no sólo a él sino a toda la pandilla en uniforme- enajenaría al híper-poderoso lobby sioconsevador. No sería nada de malo, considerando que después de todo el petróleo está en tierras árabes, que son al mismo tiempo el punto crucial de la política en Medio Oriente. Pero no sucederá. ¿Transición ordenada? Ten cuidado con lo que deseas.

Fuente: Telesur

Los más altos responsables de la Defensa de los EEUU nombrados en sus puestos por el presidente Obama son los mismos que han cometido los peores crímenes y una enorme corrupción con el dinero público en las pasadas administraciones gubernamentales. Lo único que ha cambiado es el discurso, las costumbres siguen en el seno del poder. Lo más sorprendente es la indiferencia que ha acompañado el cierre de la investigación judicial sobre la desaparición de 3,400 millones de dólares de las cajas del Estado y sobre todo la promoción a cargos más elevados de estos mismos responsables implicados en la más gigantesca malversación de fondos de la historia.

Al mantener el presidente Obama al republicano Robert Gatesen su puesto como Secretario de Defensa; Obama tomaba una decisión sin precedentes históricos en los Estados Unidos. Efectivamente, era la primera vez que una nueva administración presidencial mantenía en su cargo a alguien del gobierno anterior en un puesto tan importante. Gates fue un jefe militar de la administración Bush y en ese sentido un ejecutor clave de la última oleada de la guerra en Irak, después que reemplazó a Donald Rumsfeld, quien se mostró opuesto a la nueva escalada.

Los nombramientos de Obama en Defensa e Inteligencia beneficiaron a muchos de los peores elementos de la política de seguridad nacional de las últimas tres décadas. Estas decisiones y nombramientos contradicen además sus principales argumentos de campaña respecto una «inteligencia politizada» y «falta de transparencia». El currículum que vanagloria «décadas de experiencia» de estos jefes está lleno de faltas éticas, mentiras al Congreso y «conflictos de intereses» en la puerta giratoria que une al gobierno y al complejo militar-industrial.

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La decisión del presidente Obama de aumentar el gasto militar este año y en el futuro dará lugar al dispendio castrense administrativo más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Esta decisión de acrecentar el presupuesto militar se está tomando a despecho de continuas pruebas de dilapidación extrema, fraude, abuso e incremento del bienestar corporativo de los propios uniformados. Al mismo tiempo, serán congelados los gastos en programas nacionales de “no-seguridad”, tales como educación, nutrición, energía y transporte, dando por resultado cortes inflacionistas en los servicios esenciales para el público de Estados Unidos durante los próximos años.

Estos programas nacionales constituyen sólo el 17% del gasto federal total, pero sufrirán todos los recortes presupuestarios. Jo Comerford, director ejecutivo de Proyectos de Prioridad Nacional, dijo: “La oferta [de Obama] encapsula el gasto de no-seguridad en 447 mil millones de dólares para cada uno de los tres ejercicios económicos anuales próximos. Durante ese tiempo, la inflación erosionará el poder adquisitivo del total de esa previsión presupuestaria y requerirá recortes [presupuestarios] en los servicios durante cada año sucesivo”. Las consecuencias de recortar el gasto doméstico darán lugar, a futuro, a un mayor aumento en la brecha entre ricos y pobres.

Entrevista al presidente Iraní

Obama, el presidente Musulmán

Publicado: 08/24/2010 en Obama
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