Archivos de la categoría ‘Zionismo’

El discurso de Sheij Imran Hossein, pone en evidencia las intenciones sionistas sobre Medio Oriente y el petróleo de la zona con el apoyo de EEUU. A su vez declara que la famosa cadena Al-jazeera no hace más que servir consciente o no, a los fines sionistas. Sus comentarios, que se equivoca en un par de detalles, es porque increiblemente, a pesar de parecer actual, fue realizado en el año 2003.

Porque EEUU teme a la democracia árabe.

Un “cambio verdadero en el que podamos creer” (versión egipcia) significa no sólo librarse de 30 años de dictadura, sino también de su torturador en jefe, quien casualmente ha sido hasta ahora un interlocutor clave de Washington, Tel Aviv y las capitales europeas y un exponente esencial de un régimen íntegramente podrido, dependiente de la explotación implacable de sus propios ciudadanos y beneficiario de la ayuda de EE.UU. para promover programas por los que nadie votaría en el mundo árabe.

La “transición ordenada” también podría considerarse un horrendo eufemismo para abstenerse de intervenir, algo muy diferente de un llamado explícito a favor de la democracia. La Casa Blanca se ha deshecho en una sucesión de galimatías descoloridos con la que trata de rescatar el concepto. Pero el hecho es que tal como el Faraón Mubarak es un esclavo de la política exterior estadounidense, el presidente de EE.UU. Barack Obama está limitado por imperativos geopolíticos y enormes intereses corporativos que ni puede soñar con contrariar.

Un curso acelerado sobre ‘estabilidad’

Para ir al grano: todo tiene que ver con el petróleo e Israel. Es la esencia de la política exterior de Washington durante las últimas seis décadas en lo que se refiere a Medio Oriente, los árabes y el mundo musulmán en general. Esto ha implicado que se mime a un surtido de dictadores y diversas autocracias y se hayan salpicado sus países de bases militares. Un ejemplo crucial es la historia de cómo la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) derribó la democracia en Irán en 1953 [1]. Desde el punto de vista geoestratégico, la palabra clave para este estado de cosas es “estabilidad”.

Egipto representa un papel estratégico muy especial. Es como el propio Obama describió el valor estratégico de Hosni Mubarak y su régimen cuando fue a El Cairo en junio de 2009 para presentar su mensaje de libertad al mundo árabe: “Ha sido un aliado incondicional en muchos sentidos para EE.UU. Ha mantenido la paz con Israel, algo muy difícil de hacer en esa región.”

Por lo tanto, como uno de los pilares de la “paz fría” con Israel, Egipto es un paradigma. Es un fenómeno bipartidista, en términos estadounidenses: republicanos y demócratas lo ven de la misma manera. Existe el Canal de Suez, por el cual fluyen 1,8 millones de barriles de crudo diarios. Pero ser “socio de Israel” en los acuerdos de Camp David de 1979 es lo que explica los miles de millones de dólares entregados profusamente a los militares egipcios y las tres décadas de apoyo incondicional a la corrupta dictadura militar de Mubarak (y sin lugar a dudas, la implicación de EE.UU. en esa vasta tienda de horrores está toda documentada en las cajas fuertes del régimen). Por una pista paralela, la “estabilidad” también se traduce en una detestable calidad de vida para casi la totalidad de los egipcios; los derechos democráticos de las poblaciones locales son siempre secundarios ante las consideraciones geoestratégicas.

Se ha hipnotizado a la opinión pública occidental con el statu quo geoestratégico dominante en Medio Oriente, es decir el eje Washington/Tel Aviv, para que acepte el mito de que democracia árabe equivale a fundamentalismo islámico, haciendo caso omiso de cómo todos los intentos de rebelión popular en el mundeo árabe han sido aplastados durante las últimas décadas. El gobierno israelí va más allá de esa ecuación: para Tel Aviv el fundamentalismo islámico equivale a terrorismo, por lo tanto, democracia árabe = terrorismo. En este marco, el mubarakismo es más que nunca un aliado esencial.

Yo o el caos

Sin embargo, el hecho de que el anterior presidente Anwar Sadat haya llegado a un acuerdo con Israel en 1979 a cambio de preciosos regalos de EE.UU. -un sistema perpetuado bajo Mubarak- no significa que Egipto e Israel se amen apasionadamente.

Por ejemplo, la televisión estatal egipcia difunde insistentemente la mentira flagrante sobre espías israelíes en las calles de El Cairo, disfrazados de periodistas occidentales; eso llevó a aterradores ataques concertados no sólo contra periodistas extranjeros sino contra egipcios que trabajan con ellos. Y, aunque no lo creáis, el mubarakismo ha tenido el descaro de incluir al Mossad israelí, junto con EE.UU., más Irán, Hizbulá y Hamás como co-participantes en una inmensa conspiración para derrocarlo.

Esto sucede mientras en realidad fue el Jihad Amn-Ad-Dawlah (“Aparato de Seguridad del Estado”) – la más siniestra de las agencias de seguridad del Estado, una unidad de contraterrorismo con vínculos extremadamente estrechos con la CIA, el FBI y el Mossad- el que lanzó a sus escuadrones de matones financiados por los compinches multimillonarios de Gamal, el hijo de Mubarak (quien después de todo no ha huido a Londres), a atacar a manifestantes y medios extranjeros por igual.

Para complementar la perversidad, Mubarak pasa a decir que “está harto” y que quiere irse pero no puede, porque de otra manera habrá caos – el caos provocado por los matones del propio gobierno; mientras tanto su número dos, Suleiman, culpa a la Hermandad Musulmana por los “disturbios”.

Tanto como la revolución amenaza la supervivencia política de toda una clase gobernante en Egipto -incluida la actual junta militar de Suleiman, del primer ministro Ahmed Shafiq, del ministro de defensa mariscal de campo Mohamed Tantawi y del teniente general Sami Annan, jefe del estado mayor del ejército- los nuevos jóvenes protagonistas, porque representan una expresión de comunidades locales, no son manipulados por potencias extranjeras. Son protagonistas nuevos, más autónomos, pero imprevisibles, más dignos. Otro factor para hacer tambalear al mito de la “estabilidad” de EE.UU.

Lo que es más extraordinario es que estos nuevos protagonistas que emergen en el Magreb, el Mashreq y en Medio Oriente colisionan directamente con la obsesión israelí de mantener el status quo extremadamente desequilibrado (que incluye el genocidio a cámara lenta de Palestina), provocan un importante choque estratégico entre los intereses de EE.UU. e Israel.

El gobierno de Obama ha comprendido que el aspecto absolutamente crucial que debe ser resuelto es la tragedia palestina. Ahora ese gobierno es absolutamente impotente para encarar a un Israel bajo la aguda paranoia de estar rodeado de fuerzas “hostiles”: Hizbulá en el Líbano, Hamás en Gaza, y una Turquía ligeramente islamista cada vez más firme, un Irán “nuclear”, un Egipto dominado por la Hermandad Musulmana…

La verdad os hará libres – tal vez

“Pero tengo una firme convicción de que todas las personas anhelan determinadas cosas: la capacidad de pensar y tener voz en cómo se rige su destino; la confianza en el imperio de la ley y la igualdad de administración de justicia; que el gobierno que sea transparente; y que no se robe a la gente la libertad de elegir cómo vivir. Estos no son sólo las ideas de América, son los derechos humanos. Y es por eso que vamos a apoyarlos en todo el mundo.”

Esto fue Obama en El Cairo en 2009. ¿Apoya realmente EE.UU. estos derechos ahora cuando los egipcios están dispuestos a morir por ellos?

Tanto como Obama fue a El Cairo a “vender” el caso por la democracia (y se puede decir que tuvo éxito), se podría apostar a que el establishment de Washington hará todo lo que pueda por tratar de “controlar los daños” en elecciones realmente democráticas en Egipto. Los mercados financieros y los políticos maquiavélicos (y no siquiera consideramos a los derechistas rabiosos) prácticamente imploran por que la Hermandad se convierta en una realidad alternativa para poder legitimar por fin el concepto de una dictadura militar egipcia eterna.

No ven que los verdaderos protagonistas en Egipto, las masas urbanas, de clase media – la gente que protesta pacíficamente en la Plaza Tahrir – saben perfectamente que el Islam fundamentalista no es la solución.

Las dos principales organizaciones de masas en Egipto son la Hermandad y la iglesia cristiana copta – perseguidas ambas por el régimen de Mubarak. Pero son los nuevos movimientos los que serán cruciales en el futuro, como ser los jóvenes activistas de 6 de Abril, asociaciones de trabajadores de oficinas y fábricas, así como el Nuevo Partido Wafd, un renacimiento del partido que dominó Egipto de los años veinte a los cincuenta, cuando el país tenía verdaderas elecciones parlamentarias y verdaderos primeros ministros.

Es difícil que la Hermandad obtenga más de un 30% de los votos en una elección libre y limpia (y cree firmemente en la democracia parlamentaria). No es hegemónica, y definitivamente no es la cara del nuevo Egipto. De hecho hay una fuerte posibilidad de que se desarrolle hasta ser algo similar al AKP (Partido de Justicia y Desarrollo) en Turquía. Además, según un reciente sondeo Pew, un 59% de los egipcios quiere una democracia parlamentaria, y un 60% se opone al extremismo religioso.

Egipto gana dinero esencialmente con el turismo, los aranceles en el Canal de Suez, las exportaciones de manufacturas y productos agrícolas, y con la ayuda (sobre todo militar) como ser los 1.500 millones de dólares anuales de EE.UU. La importación de granos es indispensable (motivo por el cual aumentan los precios de los alimentos, uno de los motivos esenciales para las protestas). Todo esto significa una dependencia del mundo exterior. El souk (bazar), con una gran comunidad cristiana copta, depende totalmente de turistas extranjeros.

Es justo imaginar que un gobierno democrático verdaderamente representativo abriría inevitablemente la frontera con Gaza y liberaría de facto a cientos de miles de palestinos. Y que esos palestinos, apoyados plenamente por sus vecinos en Egipto, el Líbano y Siria en la lucha por sus derechos legítimos, pondrían cabeza abajo la “estabilidad” de la región.

De modo que todo lleva a lo viejo. Para Washington bipartidista, hay “buenas” democracias (las que sirven los intereses estratégicos de EE.UU.) y democracias “malas” que votan “erróneamente” (como en Gaza, o en un futuro Egipto, contra los intereses estadounidenses).

Es el secreto sucio de la “transición ordenada” en Egipto – que implica que Washington sólo condena suavemente la sangrienta ola de represión del mubarakismo contra los manifestantes y los medios internacionales. Es considerada aceptable – mientras la dictadura militar se mantenga en el poder y se mantenga el frígido status quo. Además, el sacrosanto Israel salió con elogios para Mubarak; todo esto también significa que Tel Aviv hará todo por “vetar” a Mohamed ElBaradei como líder de la oposición.

¿Está hablando conmigo?

Después de todo Washington compró a Egipto y su ejército. Suleiman trabaja para Washington, no para El Cairo. Es otro significado de “estabilidad”.

En realidad, a Washington nunca le preocupó la ley marcial en Egipto, la represión de las demandas sindicales, los abusos de los derechos humanos, para no mencionar el alto desempleo entre los jóvenes y graduados de las universidades que apenas sobreviven bajo un sistema de mega-corrupción. Durante años, la “estabilidad” mató literalmente a un Nilo de activistas sindicales, jóvenes idealistas, trabajadores por los derechos humanos y demócratas progresistas.

En un mundo sano -y si Obama tuviera la voluntad- la Casa Blanca respaldaría incondicionalmente el poder popular. Se podría imaginar, en términos de mejorar la imagen de EE.UU., que sería un éxito impresionante.

Para comenzar, borraría instantáneamente la percepción en la calle árabe de que la reacción al estilo de Frankenstein de Mubarak -ignorando totalmente a Obama- muestra cómo el dictador cree que puede salirse con la suya. Un ejemplo más de la irrelevancia de EE.UU. en Medio Oriente – la cola que menea al perro.

El desvergonzadamente presumido Mubarak debe haber pensado: ¿Si el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu puede humillar públicamente a Obama, por qué no lo voy a hacer yo?

La calle árabe es muy consciente de cómo el sistema de Mubarak fue sobornado para enviar gas natural a Israel a precios ridículos; cómo impone el bloqueo contra los civiles en Gaza; y cómo, sobornado por EE.UU., actúa como el gorila de Israel. Netanyahu roba tierra palestina o mata de hambre a Gaza, y Mubarak usa miles de millones de dólares de ayuda militar estadounidense para aplastar el poder popular – la calle árabe sabe que estos hechos son apoyados por Washington. Y luego derechistas despistados en EE.UU. se quejan y preguntan “¿por qué nos odian?”

Si Obama dijera a Mubarak que “ahora” quiere decir “ahora” -incluyendo no sólo a él sino a toda la pandilla en uniforme- enajenaría al híper-poderoso lobby sioconsevador. No sería nada de malo, considerando que después de todo el petróleo está en tierras árabes, que son al mismo tiempo el punto crucial de la política en Medio Oriente. Pero no sucederá. ¿Transición ordenada? Ten cuidado con lo que deseas.

Fuente: Telesur

Anuncios

Fuentes militares iraníes anunciaron que la Guardia Revolucionaria envía soldados a la frontera con Azerbaijan para “repeler” supuestos movimientos militares de Israel y los EEUU.

“La movilización se hace por la presencia de fuerzas americanas e israelíes en la frontera noroeste”, explicitó el general Mehdi Moini, comandante de las tropas de la Guardia Revolucionaria.

Moini agregó que buscarán repeler a los soldados de los EEUU e Israel y que irán hacia Azerbaiján “porque algunos países occidentales buscan fomentar los conflictos étnicos para desestabilizar a la región”.

Testigos consultados por DEBKAFile, una central abierta de datos militares y de inteligencia con base en Jerusalén, aseguraron que vieron subir por las carreterasconvoyes, tanques, artillería, unidades anti aéreas y de infantería iraníes.

Según Teherán, tropas estadounidenses e israelíes se alistan en las bases militares y aéreas de Azerbaiján para ejecutar desde allí un ataque a las instalaciones nucleares de Irán.

Por eso, en una amenazante jugada, el gobierno de Ahmadinejad declaró el estado de guerra en su frontera noroeste, en la zona del mar Caspio.

Aunque la república islamista denunció varias veces supuestas acciones similares por parte de sus enemigos, esta es la primera vez que responde con una movilización de tropas de estas características.

Fuentes militares iraníes justificaron la operación al decir que en los últimos días Israel transfirió secretamente un importante número de aviones bombarderos a las bases de Azerbaiján, vía Georgia, y que también se preparan en el país limítrofe las fuerzas especiales del ejército de los EEUU.

Uzi Arad, cabeza del Consejo Nacional de Seguridad de Israel y confidente del primer ministro Benjamin Netanyahu, había deslizado que “la última ronda de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán es inadecuado para frustrar su progreso nuclear. Una operación militar preventiva podría ser eventualmente necesaria”.

Un ataque a Azerbaiján sería también para Irán una buena oportunidad para sofocar a los movimientos separatistas que actúan en la frontera.

La ejecución en la horca de Abdolmalek Rigi, jefe de la insurgencia sunita, no alcanzó como medida ejemplificadora ya que las organizaciones que se rebelan en contra de Ahmadinejad están más inquietas que nunca.

Fuente: Infobae

El senador republicano John McCain dijo que ahora las compañías extranjeras “tendrán que escoger entre hacer negocios con Irán o con Estados Unidos”.

El Congreso de EEUU aprobó este jueves una serie de sanciones unilaterales significativas contra Irán, dirigidas en particular a su sector energético, y cuyo objetivo es que Teherán abandone sus presuntas ambiciones nucleares.

La medida, que busca frenar el presunto programa nuclear de Irán al impedir las importaciones de gasolina, será enviada al Despacho Oval para que la firme el presidente Barack Obama.

La Casa Blanca considera que esta medida reforzará la estrategia multilateral de aislamiento de Irán.

La legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen afirmó que, si esas sanciones se aplican con rigor, conformarían “una acción decisiva para obligar al régimen iraní a poner fin a su búsqueda de armas nucleares, su programa de misiles y armas químicas y biológicas, y a su patrocinio de la ‘jihad’ global“.

El grupo de presión judío “AIPAC” aseguró que la medida en cuestión “tiene dientes” y ofrece “la mejor esperanza de que, a través de medidas políticas y económicas se pueda persuadir a Irán a que ponga fin a su programa nuclear ilícito antes de que sea demasiado tarde”.

Entre otros elementos, la iniciativa amplía las sanciones aprobadas hace dos semanas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y por laUnión Europea, mientras continúa la búsqueda de una solución diplomática con Teherán.

Fuente: Mundo

El poder oculto

Israel, es la más clara referencia geográfica del sistema capitalista trasnacionalizado que controla desde gobiernos hasta sistemas económico productivos y grandes medios de comunicación, tanto en los países centrales como en el mundo subdesarrollado y periférico.

El Estado judío, más allá de su incidencia como Nación, es el símbolo más representativo de un poder mundial controlado en sus resortes decisivos por grupos minoritarios de origen judío, y conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado judío del mundo.

Pero cuando hablamos de Israel, hablamos (por extensión) de la referencia más significante de un sistema capitalista globalizado que controla gobiernos, países, sistemas económicos productivos, bancos centrales, centros financieros, arsenales nucleares y complejos militares industriales.

Cuando hablamos de Israel, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave.

El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario (el sistema capitalista) de bancos y corporaciones trasnacionales con judíos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales desde puestos directrices y ejecutivos.

Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como «subdesarrollados» o «emergentes», podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío.

El lobby imperial

El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio.

Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.

A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU.

Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.

En resumen

El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por «derecha» y por «izquierda») esta conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute,The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute,American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.

Todos estos think tanks o «bancos de cerebros», reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de los las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo.

Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una «tercera posición» revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de «izquierda» y «derecha».

Y el lobby judío de «derecha» de los republicanos conservadores seguirá sucediendo al lobby judío «de izquierda» de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial.

Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su «patria territorial».

Nota completa aquí.